Las camisas en su forma moderna surgieron en la Antigüedad tardía. Sus predecesores eran las antiguas túnicas griegas y romanas. La ropa que se llevaba bajo la túnica tenía mayor valor simbólico que práctico.
Las camisas blancas se asociaban en este período de tiempo con el alma pura. more
El hombre “bautizado” vestía con camisas o túnicas blancas. Con la Edad Media las camisas blancas son exclusivas de las capas más ricas de la sociedad. Ya en el renacimiento es cuando las camisas se convierten en un elemento esencial de la ropa de hombre y mujer en todos los estratos sociales. En este momento las camisas de mujeres asemejan vestidos actuales y las mangas de las camisas de hombre llevan dobletes y aberturas muy amplias en el pecho. Empiezan a adornarse estas prendas de ropa con bordades o encajes para las clases aristocráticas.
En el siglo XX las camisas son parte de la demanda del sector mayoritario de la población y se admiten como parte de vestuario formales o profesionales de diario. Con la implantación de las camisas como prenda de uso mayoritario se les empieza a aplicar una serie de especificaciones de patronaje para diferenciarlas del resto de prendas de ropa. Las camisas deben llevar cuello de solapa, botonera en la parte delantera y puñetas al final de las mangas con botones para su cierre. Se admiten los bolsillos en las camisas de hombre y se convierte en una de las prendas básicas en la complementación de trajes de señoras y caballeros.
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